La presoterapia “convencional” suele ser más genérica (menos programas/protocolos y menos capacidad de personalización), por lo que la experiencia y el resultado dependen más de un ajuste básico y de que el equipo tenga o no un nivel profesional. En Artemisa, además, lo importante es que el protocolo se adapte a tu caso y se haga con criterios de seguridad y supervisión.